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abril 29, 2012

Pablo, el modelo de un ministerio


Por RV Marker.

Estudiando la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios encontramos a través de Pablo las siguientes características de un ministerio  y/o del ministro.

Buen comportamiento: Pablo estaba orgulloso de su comportamiento, ya que su conciencia le decía que se había portado limpia y sinceramente. Además de que les estaba dando una oportunidad a los Corintios de sentirse orgullosos de él, para que pudieran contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón.

Ser de Influencia: Poder influir con nuestro ejemplo en el comportamiento de otros, no dar mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito.

Ser un reflejo de Cristo: Todos nosotros debemos ser como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria.

Confiar en la Gracia de Dios: También notamos que Pablo no se dejaba guiar por la sabiduría humana, sino que confiaba en la gracia de Dios.

No ser fluctuante: En su hablar, como en su actuar, el ser fluctuante diciendo "sí" y "no" al mismo tiempo, no da testimonio de Cristo. Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no fue "sí" y "no" al mismo tiempo. Dios ha dado en Cristo para siempre su "sí", pues en él se cumplen todas las promesas de Dios.

Consagración: Dios nos afirma al unirnos a Cristo, y nos ha consagrado. Nos marca con su sello, y ha puesto en nuestro corazón al Espíritu Santo.

Pensar en el bien de los otros: Pablo comenta que decidió no hacerles otra visita a los Corintios que les pudiera causar tristeza. Como dice Pablo: "Porque si yo los entristezco, ¿quién hará que me sienta alegre, de no ser ustedes, a quienes he entristecido?". Además de que siempre pensaba en las iglesias, y se preocupaba por ellas, a tal grado que si alguien enfermaba, él se sentía enfermo por ello.

Tener Confianza en Dios: Debemos recordar que por medio de Cristo, estamos seguros. No hay que desanimarnos, porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. Porque aunque estemos llenos de problemas, no estamos sin salida; podemos tener preocupaciones, pero no debemos desesperarnos; podemos ser derribados, pero no pueden destruirnos. Nuestra confianza debe estar completamente en Dios.

Darle la Honra y Gloria a Dios: Pablo no consideraba algo como propio; al contrario, todo lo que podía hacer decía que provenía de Dios, dándole a Él toda la Honra.

Ser siervos de Cristo: No vamos a predicarnos a nosotros mismos, para que los ojos de la gente se pongan en nosotros, sino a Jesucristo como Señor.

Ser luz para otros: Debemos traer esa luz que Dios ha hecho brotar en nuestro corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de Dios.

Estar orgullosos de lo que hacemos: Nunca actuar a escondidas, como si sintiéramos vergüenza.

Ser Sinceros: No falsear el mensaje de Dios. Decir solamente la verdad.

Tener Fe: Debemos tener una actitud de fe: creemos y actuamos.

No desanimarnos: Porque aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. Pablo decía que: "Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas".

Demostrar pureza de vida: Esto se demuestra con nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros.

Ser rectos: Ya que la rectitud es una arma tanto para el ataque como para la defensa.

Ser justos: Con nadie ser injustos; a nadie hacerle daño; a nadie explotar.

Ser Celosos para evitar el pecado: Debemos someter todo pensamiento humano a Cristo, y estar dispuestos a castigar toda desobediencia.

Respetar el trabajo de otros: Dios es quien señala los límites de nuestro campo de trabajo, y no debemos gloriamos de los trabajos que otros han hecho, ni tampoco menospreciarlos porque nosotros no los hicimos.

Ser Instruído: Los conocimientos son buenos, pues aunque no podemos tener todas las capacidades y en ocasiones seamos torpes en el modo de hablar, no hay que serlo en cuanto a conocimientos; ya que eso se demuestra siempre en todos nuestros hechos.

Estas son algunas de las características que debemos buscar tener en el ministerio en el cual nos desenvolvemos, si queremos llegar a ser
como el gran varón que fue Pablo.


abril 21, 2012

Un comparativo del liderazgo de Saúl, David y Absalón.


Un comparativo del liderazgo de Saúl, David y Absalón.Por: RV Marker
IntroducciónCuando escuchamos la palabra líder, inmediatamente nos imaginamos al caudillo que lleva el estandarte al frente de la batalla, al gran guerrero que tiene esa voluntad férrea de seguir aún más allá de sus fuerzas, al hombre con un poder y una atracción especial al que todos tratan de alcanzar, al hombre que toma decisiones sabias y que nunca se equivoca.
Cuando hablamos de liderazgo, una de las cosas que nos preguntamos es si nosotros podemos ser ese gran caudillo al frente de la batalla, o si somos ese guerrero con fuerza y voluntad inquebrantables y si hay gente que quiera seguirnos, o si tomamos decisiones acertadas en todo tiempo.
Casi siempre la respuesta es un: No, yo no puedo ser como ellos, ellos son especiales, ellos nacieron así, ellos tienen un poder sobrenatural, ellos nunca se equivocan, ellos saben lo que hacen, ellos son...¡ellos! Y yo no soy así.
Bueno, vamos a analizar el liderazgo de los 3 primeros reyes de Israel y trataremos de aprender sobre sus virtudes, sobre sus fuerzas y también, por qué no, sobre sus debilidades, y entonces podremos decidir qué tipo de líderes somos o a qué tipo de líderes queremos seguir.AntecedentesHaciendo un resumen rápido de la formación y la historia del pueblo hebreo, podemos decir que este pueblo nació con la promesa que Dios le hizo a Abraham en Génesis 12:2 y que se repite más adelante en Génesis 22:17 "de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos."
Abraham, después de desesperarse un poco por el tiempo que tardaba la promesa en hacerse realidad (aprox. 12 años), cometió un error al tratar de "ayudar" a Dios a cumplir la promesa, y tuvo 2 hijos, Ismael (que fue el hijo del error) e Isaac (que fue el hijo de la promesa).
Isaac se casó y fue padre de un par de mellizos: Esaú (el mayor) y Jacob (el menor de ellos). Esaú cometió varios errores, al vender su primogenitura a su hermano y casarse con varias mujeres, entre otras cosas.
Jacob, cuyo nombre después fue cambiado por el de Israel, huyó de su hermano, se casó con 2 mujeres y a través de ellas y de sus 2 concubinas tuvo 12 hijos, que no fueron muy bien educados durante su juventud, pues vendieron a José, uno de sus propios hermanos a unos mercaderes que a su vez lo vendieron en Egipto.
José batalló por varios años, pues de estar en un buen trabajo fue encerrado injustamente en la cárcel, mas terminó siendo gobernador de todo Egipto: el segundo al mando. Al mismo tiempo, en tierra de Israel, empezaron a sufrir del hambre y los hermanos de José fueron enviados a Egipto para conseguir alimento.
José, después de confirmar con algunas pruebas el cambio en el corazón de sus hermanos, los invitó a vivir en Egipto, y todos se fueron con José. En ese momento eran solamente 75 personas.
Durante 400 años vivieron en Egipto, o mejor dicho, sobrevivieron bajo la esclavitud de un malvado faraón que no conoció de José y de las cosas que había hecho por Egipto. Entonces, gracias a Moisés y sobre todo a la mano poderosa de Dios, el pueblo salió de Egipto rumbo a la tierra prometida.
Pero este era un pueblo con mente de esclavos, siempre se quejaban de todo, nunca veían el poder de Dios que los acompañaba, y tampoco creyeron la promesa de poseer una tierra que destilaba leche y miel. Lo único que podían ver eran gigantes y los israelitas se comparaban como pequeñas langostas junto a ellos.
Dios los mantuvo 40 años dando vueltas por el desierto para esperar el surgimiento de una nueva generación, la cual nunca hubiera estado en cautiverio, cuya mentalidad estuviera en la promesa. Y fue hasta entonces que con la guía de Josué, entraron y conquistaron la tierra prometida.
Se dividieron la tierra y habitaron en ella de acuerdo a la tribu de la que descendían. Nombraron jueces que los gobernaron, y principalmente los liberaron de los ataques de sus enemigos. Hasta que se cansaron de los jueces y pidieron un rey.
El ultimo juez fue Samuel, y cuando Samuel envejeció, el pueblo le pidió un rey (1 S 8:4-6 "Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová")
Dios, a través de Samuel le informó al pueblo como sería el rey (1 S 8:11-18 "Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día."), pero al pueblo no le importó, ellos querían un rey.El nombramiento del primer reyPara escoger a nuestros gobernantes, lo primero que vemos es su capacidad, sus planes, y todas las características que tiene una persona para que nos pueda gobernar sabiamente. Sin embargo para escoger al primer rey de Israel las cualidades buscadas fueron otras. 1 S 9:2 nos dice como era ese futuro rey "Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo"
Las principales cualidades que tenia Saúl eran su juventud, hermosura y estatura. Esas parecían ser todas sus cualidades, pues ni siquiera pudo encontrar a unas asnas perdidas (1 S 9:3-5). Aunque parezca extraño, como quiera el que escogió al rey fue Dios.
Parecería que Saúl no sería un buen rey, pero eso lo analizaremos mas adelante.El segundo reyNormalmente al hijo menor se le considera una persona informal y consentida. Se espera poco de él, y revela pocas características de liderazgo, porque nunca guía. No hay quien lo siga; por el contrario, a él siempre le toca seguir.
Cuando Samuel llegó a ungir a David, su familia nunca se imaginó que podría ser elegido, así que lo dejaron cuidando a las ovejas (1 S 16:11 "Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí."). David llegó y Samuel, el mismo que ungió al primer rey, lo ungió, y desde aquel día el Espíritu de Dios vivió sobre David.David y Saúl se conocenSaúl cometió algunos errores que hicieron que el Espíritu de Jehová se apartara de él, de tal forma que vivía atormentado. Sus criados le sugirieron que mandara traer a un músico que le ayudara en su angustia, y de esta manera fue traído David.
David tocaba su arpa y Saúl se aliviaba (1 S 16:23 "Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.").David y GoliatLos filisteos, comandados por un enorme gigante de casi 3 metros llamado Goliat atormentaban al pueblo, pues pedían que la guerra se decidiera en una batalla entre él y un hombre de Saúl. David fue al campo de batalla para llevar de comer a sus hermanos, y se molestó por las provocaciones de este filisteo. Sin importarle que ni siquiera era un soldado, se enfrentó contra ese enorme guerrero sólo con su honda, su cayado y 5 piedras, y con lo mas importante: la confianza de que Dios lo libraría de ese filisteo.
Con un tiro de su honda, David hirió al filisteo y lo mató, y yendo sobre él, con la propia espada de Goliat le cortó la cabeza. Al ver esto, todo el ejercito filisteo salió huyendo, pues su paladín y gran guerrero había sido derrotado.El triunfo o los problemas1 S 18: 6-9 "Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David."
El rey Saúl era la estrella de su época, el primer potentado de su hora, el hombre más respetado en el reino. Era el elegido de Dios y la bendición para Israel. Saúl se sintió amenazado por David. Sin embargo, David lo admiró tanto que aun cuando el pecado de Saúl socavó su propósito, David continuó respetándolo por lo que había sido. Saúl era el rey y el joven David había dado muerte al gigante para él. Sin embargo, no importa cuánto admiró y respetó David a Saúl, nada pudo alterar el gran propósito de Dios.
Saúl no era del todo malo; simplemente no pudo aceptar cambios. Su gran tragedia es compartida por millones de hombres hoy día: ¡la incapacidad de decir adiós a la fuerza que se despide! No debemos permitir que el orgullo nos robe vida y fortaleza sobre todo cuando por debajo de nosotros hay un joven popular y que promete. Saúl no sabía si David subiría al trono por medios fraudulentos o por medios legítimos, y eso enloquecía a Saúl. Es por eso que hay que gozar cada etapa de la vida y cuando Dios dice: "Libéralo!" ¡entonces dárselo todo a él!
Saúl luchaba con los antojos de la gente. Estaba acostumbrado a sus alabanzas, pero la multitud que una vez rugió por él ahora aplaudía a otro. El enemigo con frecuencia usa nuestro yo en contra nuestra cuando pasamos por la puerta de una etapa a la otra.
Tan grandes fueron los celos de Saúl por David que un día Saúl trato de matar a David con una lanza. Sí, el rey podía arrojarle lanzas a David porque era el rey.
Mientras más crecía la locura de Saúl, más crecía David en conocimiento, y ¿qué se hace cuando alguien nos arroja una lanza? Podemos regresarla y entonces probaremos que: somos intrépidos, defendemos lo recto, nos oponemos valientemente al mal, somos firmes y no se nos puede hacer a un lado, no soportaremos la injusticia o el trato injusto, somos los defensores de la fe y no seremos injuriados injustamente.
Pero David esquivó la lanza, y no la regresó. Simuló que no veía las lanzas, aprendió a evitar rápidamente el golpe y aparentar que nada había sucedido.
¿Quién tenía la razón?¿Era este hombre el ungido del Señor? Sólo Dios podía saberlo. Saúl se resistió a lo inevitable, y derrochó sus últimos años tratando de matar al joven que más había admirado porque tuvo celos que Dios hubiese escogido a David para que lo sucediera en el reino.
David fue atacado por Saúl, pero lo único que Saúl consiguió fue matar al Saúl que David llevaba dentro. David tenía que ser humillado para no pasar por lo mismo. Todo su ser interior fue mutilado. Su personalidad fue transformada y cuando la prueba terminó, David era apenas reconocible.
¿Cuándo apartarse de alguien como Saúl? Saúl mismo lo propició cuando dijo "Captúrenlo y mátenlo como a un perro". Sin embargo David no dividió al reino cuando salió. No se llevo parte de la población con él, salió solo.
Los hombres se obstinaban en acompañar a David. Estaban dispuestos a ayudarlo a fundar el reino de "Saúl II". Pero David había aprendido que tales hombres "nunca" se atreven a salir solos. Por tanto, David se fue solo.De la caída al levantamientoDavid huyó a las cuevas, que no son el mejor lugar para levantar el animo de uno. Pero al alabar en esos momentos, las paredes de la cueva repetían su canto y entonces sin saberlo David, no solo se consolaba a sí mismo, sino que se convirtió en el consolador de todos los que en algún momento hemos sufrido o nos hemos sentido perseguidos, pues al leer los salmos que David cantaba, nuestras fuerzas regresan y nuestro espíritu entra en armonía con el Espíritu de nuestro gran Dios.
David estaba en el peor momento de su vida, tenía menos de cuando empezó como pastor. David fue a un país extranjero con un grado mínimo de seguridad pues él había derrotado a su gran guerrero llamado Goliat y siempre habría alguien que hubiera querido vengarse.
También ahí fue temido y odiado, se inventaron mentiras y hubo confabulaciones contra de él. Se enfrentó a la muerte en varias ocasiones y tuvo que hacerse pasar por loco en algunas ocasiones para poder salir vivo.
El sufrimiento generaba la humildad. Sin embargo, de acuerdo con las normas terrenales, era un hombre frustrado; de acuerdo con la norma del cielo era un hombre quebrantado de corazón.
Otros tuvieron que huir a medida que aumentaba la locura del rey Saúl. Y al encontrarse con David lo quisieron seguir, pero él no les pidió que lo siguieran. No compartía la actitud de esos hombres. Sin embargo, sin pedírselo, ellos comenzaron a seguirlo, y al estar con este nuevo David, empezaron a cambiar paulatinamente sin que se los ordenaran y así nació la verdadera monarquía.
David pudo matar a Saúl en varias ocasiones, tuvo la oportunidad, pero no quiso caer en las mismas actitudes que Saúl tenía, para no ser como él: no permitió el odio en su corazón.Lo único constante, es el cambioCon lo que hemos leído, podría parecer que Saúl era de lo peor, sin embargo Saúl fue de los más grandes personajes de la historia:
* Fue bautizado en el Espíritu Santo* Venía del linaje de Abraham* Integró un reino dividido* Formó un ejercito y derrotó al enemigo* Fue profeta* El Espíritu de Dios vino sobre él con poder y autoridad.A Saúl se le dio la autoridad de Dios, era el ungido de Dios y Dios lo trataba como tal.
Pero a Saúl lo consumía la envidia, fue capaz de asesinar y estuvo dispuesto a vivir en las tinieblas espirituales. Algo que Saúl olvidó es que las fuerzas se acaban, y que no viviría para siempre. Saúl actuaba como si fuera a ser rey para siempre.
Si a nosotros nos duele escuchar a la multitud cada vez que aclama a otro que no sea uno mismo, entonces no estamos preparados ante las señales de cambio. ¡Si no hemos aprendido a estar orgulloso de contribuir con nuestra fuerza al éxito de algún otro como lo hace un buen entrenador, entonces estamos sufriendo el "síndrome de Saúl"! Al final, Saúl lo perdió todo porque no quiso moverse cuando Dios dijo que el tiempo había llegado. ¡Es una pena que se arruinen éxitos previos por no entender de quién es el turno en el escenario!
David no cayó en este error, si vemos 2 S 21:16-17 ("E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel."). La fuerza de David se estaba acabando.
La juvenil energía de David aterrorizaba e intimidaba a sus enemigos en los primeros años, pero el tiempo cambia las cosas. David descubrió que su fortaleza original y su llamado habían cambiado. Ya no era necesario ni estaba equipado para luchar como un guerrero. Él seguía siendo necesario, pero ahora como rey. Sus armas eran la sabiduría y la unción de Dios, no la espada y el escudo.
¿Quién quiere emplear a alguien al que le falta flexibilidad? ¿Quién necesita un empleado que no quiere reentrenarse o adaptarse a los tiempos y necesidades? ¿Quién espera algo de un general de huesos quebradizos que transporta pesadas cajas de municiones en el fragor de la batalla cuando puede lograr mucho más en un puesto de mando, dirigiendo hábilmente a los jóvenes y a los fuertes con su sabiduría de cabellos blancos?
Debemos tener cuidado en amar al Dador de nuestras tareas más que a las tareas. ¡Deberemos amar a Dios más que cualquier cosa que nos haya encomendado hacer! A la larga, llegará el día en que él no nos pedirá más que lo sirvamos de esta manera. No permitamos que nuestro trabajo, nuestro matrimonio o nuestro ministerio nos roben nuestro caminar con Dios, porque todo está sujeto a cambio.
Aprendamos de los errores de David. En el ardor de la batalla, él trató de matar un gigante igual como lo había hecho siempre en el pasado. Se impresionó cuando se dio cuenta que estaba comenzando a sufrir del "síndrome de Saúl". Su carácter y moral estaban intactas, pero había fallado en admitir las diferentes etapas en su vida, y eso casi fue fatal para él. Solamente la rápida intervención de un joven guerrero le salvó la vida.
David reconoció que ya no hacía falta que matase gigantes, había hombres jóvenes que podían hacerlo por él. ¡Un liderazgo excelente siempre llega a ser por sí mismo una tarea! Deberíamos estar entrenando y enseñando todo el tiempo hasta el día en que demos el paso de la labor a la recompensa.
El estancamiento es el enemigo del progreso. Sigamos avanzando. Cuando aprendamos el arte de delegar, empezaremos a experimentar grandes cosas. La gente se aferra a algo cuando no espera nada más.El tercer reyDavid, aunque hasta el momento parecía ser un magnifico rey, también cometió sus equivocaciones y pecados, pues se metió con la mujer de otro y llegó a matar para ocultar su pecado.
Uno de los hijos de David era Absalón, el cual mató a uno de sus hermanos para limpiar la deshonra de su hermana, por lo que tuvo que huir. Pero gracias a Joab y a un ardid que le preparó a David, consiguió el perdón para Absalón y éste regresó a su casa, aunque no vio el rostro del rey David por más de 2 años.
Absalón hacía sentir bien a la gente que lo rodeaba, era de hermoso semblante y no había ningún defecto en él. Absalón era perspicaz. Podía adentrarse en lo profundo de cualquier problema. Cuanto más conversaba el pueblo con Absalón, tanto más comprendían que había cosas fuera de lugar en el reino, cosas incorrectas en las que nunca antes habían pensado.
Absalón era sincero y ambicioso. Era probable que se propusiera hacer las cosas buenas que decía, pero su ambición perduraría mucho tiempo después que descubriera su ineptitud para cumplir lo que prometía. Absalón no vaciló en dividir el reino de Dios, y buscó servidores. Mientras el tiempo pasa la conducta del líder revela mucho acerca del líder.La historia se repiteAbsalón fue en contra del reinado de David: quería ser rey y se proclamó rey. David no trató de defenderse, pues en cierto sentido amaba a su hijo y no quería levantar su mano contra él. Además de que había aprendido lo que Saúl no aprendió: que algún día él dejaría de ser rey.
La autoridad de Dios no teme a quienes la desafían, ni se defiende (humanamente) ni le importa un ápice si ha de ser destronada. David pidió, al igual que Moisés con Coré, que Dios dijese cuál era su voluntad. Y Dios contestó.
Empezó la guerra, el pueblo contra el pueblo, Absalón contra David, pero Dios es fiel e hizo su justicia. Absalón enredó su cabello en una rama de encina, y Joab, el hombre que en un momento pidió por el perdón de Absalón ante David, fue el hombre que le clavó 3 dardos en el corazón a Absalón y lo mató. El reinado de David permaneció hasta que el rey envejeció y entregó su reino en manos de un sucesor digno de continuarlo.ConclusiónHemos visto como empezaron y algunos episodios de la vida de los 3 primeros reyes de Israel; algunos de sus logros, y también algunos de sus errores.La grandeza de David consistió en que:
* Nunca amenazó* Tenía una vida de sumisión, enseñó la sumisión, no la autoridad* Los hombres que insisten en la autoridad sólo prueban que no tienen ninguna* No tenía ninguna rebelión porque no le importaba si lo destituían* Enseñó a dar, no a quitar
David confiaba en Dios, y no quería ser como Saúl.
Dios quiere que su pueblo adquiera su riqueza y pase su sabiduría de generación en generación. Que el padre prepare a su hijo. Que el pastor prepare a su sucesor. Cuando nosotros nos atrevamos a relacionarnos con la generación futura, ¡entonces siempre seremos una parte de su éxito en vez de estar impresionados por él o temerosos de él! Y podremos dirigir en cierta manera a la generación que ocupará nuestro puesto para que lo haga de una manera digna y continuando con las metas y propósitos que se establecieron originalmente.
Todos estamos actuando sobre un escenario y estamos parados bajo la luz de los reflectores, pero a la larga oiremos los aplausos dados a otro. La multitud se reduce y el aplauso se desvanece, ¡pero debemos comprender que el alejamiento de la multitud no significa el alejamiento de Dios! Los papeles cambian y los trajes se modifican porque el escenario está siempre sobre ruedas. El mundo sigue avanzando, y los papeles principales cambian de vez en vez, pero algunas cosas siempre siguen siendo las mismas: La debilidad de los hombres, el poder de Dios y el continuo cambio de escenario. Si comprendemos la etapa en la que estamos, el cambio se hace fácilmente e inclusive es deseable.
Cualquier joven rebelde que alza su mano contra uno a quien considerara un Saúl, o cualquier rey anciano que trate de defenderse de un ataque de un posible sucesor pudiera, en realidad, estar alzando su mano contra la voluntad de Dios.




Bibliografía utilizada:
* ¡Desatad a ese hombre y . . . Dejadle ir!, T.D. Jakes, Editorial Unilit
* Perfil de tres monarcas. Gene
* Biblia Reina Valera 1960, Sociedades Bíblicas en América Latina.

marzo 02, 2012

El Liderazgo de Nehemías



Introducción

Dios utiliza aun a personas que no le conocen para realizar su obra, este es el caso del rey Ciro de Persia, del cual Isaías ya había profetizado (Is 44:28).
Sin embargo cuado selecciona a su gente nos encontramos con hombres como Zorobabel, Esdras y Nehemías que enfrentándose a dificultades luchan contra ellas para realizar la misión que Dios les ha encomendado. En este estudio vamos a ver la vidas de uno de estos hombres: Nehemías, los problemas a los que se enfrentó, y lo más importante, la forma en que actuó para llegar a su meta.
La historia empieza cuando Dios, cumpliendo con la profecía del profeta Jeremías (Jer 29:10), pone en el corazón y en la mente de su pueblo que se encontraba exiliado en Babilonia, el deseo de regresar a su tierra. Así con la ayuda del rey Ciro, inicia la aventura. Algunos deciden regresar, otros deciden apoyar a los que regresan.
Los primeros que regresan al mando de Zorobabel fueron alrededor de 49,907 personas (Esd 2:64). No era un grupo muy grande, pero fue el primero que se animó a salir y cumplir con el deseo que Dios había puesto en su corazón.
Todo el pueblo que había regresado estaba unido, era como un solo hombre, así que después de establecerse, lo primero que hicieron fue edificar el altar de Dios, para ofrecer holocaustos. Esto lo hicieron principalmente porque tenían miedo de los pueblos vecinos y querían el favor de Jehová. Y conforme con la voluntad del rey Ciro empezaron con la construcción del templo. En la construcción del templo surgieron conflictos, pero solamente nos enfocaremos en las situaciones vividas por Nehemías
Aproximadamente 58 años después, ocurrió el segundo regreso, esta vez dirigido por Esdras. Esdras pertenecía a la línea sacerdotal, había consagrado su vida a copiar y enseñar las Escrituras. El trabajo de Esdras se enfocó en poner una especial atención en la Ley de Moisés, dando mucho énfasis a su estudio.
Muchos consideran las reformas de Esdras como drásticas, ya que se apegó cien por ciento a lo que decía la Ley, cosa que en su momento fue necesaria para separar al pueblo de Dios de la idolatría que ahogaba a los demás pueblos y generar su identidad nacional.  
El tercer regreso: Nehemías
El Libro de Nehemías contiene la historia de los judíos que regresaron a Judá después de la cautividad Babilónica. Este alto funcionario en la corte persa de Artajerjes pidió el gobierno de Judá, para poder reconstruir los muros de Jerusalén. Llegó a Judá cerca del 446 a.C., casi 100 años después de que el primer grupo de exiliados había regresado. Nehemías despertó el entusiasmo de los judíos por el proyecto, firmemente resistió la oposición de gentes vecinas, y vio la ciudad santa otra vez rodeada por los muros. Con la ayuda de Esdras, Nehemías también implementó leyes del Antiguo testamento que la comunidad ignoraba.
Nehemías oró por el trabajo
Como copero del rey, Nehemías (un judío) mantenía una alta posición en la corte. Él estaba próximo al rey y podría compartir su confianza. Pero Nehemías no se olvidó de su pueblo, y preguntó acerca de Jerusalén. Las noticias eran inquietantes: El remanente sufría vergüenza, los muros estaban destruidos, y las puertas quemadas. En lugar de ser una ciudad de orgullo y gloria, era una ciudad de vergüenza y reproche.
Nehemías sintió inmediatamente carga por su ciudad. El hecho que él estaba a más de 1150 km de distancia no hacía diferencia; ni tuvo importancia que él disfrutaba lujo y prestigio en el palacio del rey. Él no dijo, "¡El aprieto en que se encuentra la ciudad no es mi culpa!" Por el contrario, inmediatamente su corazón fue tocado y él quiso hacer algo para salvar a su ciudad. Por cuatro meses (de diciembre a abril) él lloró y oró.
Nehemías era un hombre de oración. ¡El libro comienza y acaba con oración! Él oró noche y día, así de agobiado estaba por la ciudad. Nehemías confesó sus pecados y los pecados de su gente (al igual que lo hizo Daniel). Él también le recordó al Señor Sus promesas y entonces se ofreció a ser el siervo de Dios para hacer algo respecto al aprieto de Jerusalén. "¡Aquí estoy yo, Señor, envíame!"
Nehemías se prepara para el trabajo
Cuatro meses pasaron en los que Nehemías esperó para acercarse al rey. "El que creyere, no se apresure", dice Is 28:16. Ciertamente, la fe y la paciencia van juntos (Heb 6:12). Pero Nehemías tuvo en mente un plan, dado a él por El Señor, y sabía precisamente qué a hacer cuando fuera la hora correcta.
Nadie debía acercarse ante el rey con tristeza o con malas noticias, pero la carga en el corazón de Nehemías se revelaba en su cara. Él era un hombre de pesares, y el rey lo advirtió. Entonces él le dijo al rey todo. Él sabía que Dios abriría camino. Así es que Nehemías le dijo al rey su plan, lo que tardaría realizarlo y una lista de las cosas que necesitaría para hacer la tarea.
Nehemías y las ruinas
Le tomó tres meses a Nehemías llegar a la ciudad, y llegó como gobernador, no como un criado. Era un hombre paciente, ya que esperó 3 días antes de tomar cualquier decisión. Los enemigos observaban y Nehemías tuvo que ser sabio y cuidadoso. Más tarde él descubriría que algunos de los nobles de Judá estaban aliados con Tobías, el enemigo de los judíos. De noche investigaba la situación, sin decir nada. Él estaba despierto cuando los otros estaban descansando o dormidos. Él vio más acerca de la situación en la noche, que lo que los otros podían ver a la luz.
Nehemías no creía en un ministerio de un solo hombre; desafió a los líderes del remanente a que trabajasen con él (no para él) en reparar los muros. ¿El motivo? "Que ya no seamos un reproche". Él estaba preocupado por la gloria de Dios así como también por el bien de la nación. Nehemías les mostró la necesidad, perfiló la tarea, y les aseguró la bendición de Dios. Inmediatamente la oposición fue incitada (como siempre sucede), pero Nehemías supo que El dedo de Dios estaba con él y su trabajo.
Nehemías prospera en el Trabajo
El trabajo fue organizado y dirigido, con los líderes espirituales tomando la delantera y la gente cooperando. Dios tomó en cuenta a cada trabajador y escribió sus nombres en el libro. Cada uno tuvo un área específica de responsabilidad. Nadie puede hacerlo todo, pero toda persona puede hacer algo. Por supuesto, nunca se tendrá cooperación al cien por ciento; algunos de los nobles se rehusaron a participar.
Qué variedad de trabajadores: sacerdotes, gobernantes, mujeres, artesanos, y aun los judíos de otras ciudades. Algunos estuvieron dispuestos a trabajar extra. Algunos hicieron el trabajo en casa, y ahí es donde el servicio cristiano debe comenzar. Algunos trabajadores fueron los únicos de sus familias, y algunos otros fueron más entusiastas que los demás. Comparando con Esdras 10:31 algunos anteriores desertores tomaron parte en el trabajo.  
Las Puertas
Hay una lección espiritual definitiva en cada uno de estas puertas. La puerta de las Ovejas nos recuerda el sacrificio de Cristo en la cruz (Juan 10). Ésta fue la primera puerta reparada, porque sin el sacrificio, no hay salvación. La puerta de ovejas no tuvo cerraduras o barras, pues la puerta de salvación está siempre abierta para el pecador. Ésta es la única puerta que fue santificada, distinguiéndola como una puerta especial.
La puerta del Pescado nos recuerda acerca de ganar almas, siendo "pescadores de hombres" (Mr 1:17).
La puerta Vieja habla de los antiguos caminos y las antiguas verdades de la Palabra de Dios (Jer. 6:16 y 18:15). La gente del mundo anda siempre buscando "algo nuevo" (Hch 17:21), y se rehúsan a volver a las verdades básicas que realmente funcionan.
La puerta del Valle nos recuerda la humildad ante el Señor. En Filipenses 2, vemos a Cristo descender de las glorias de cielo al valle de la limitación humana y aun muerte. No disfrutamos el valle, pero a menudo Dios nos debe llevar allí para traer una bendición para nuestras vidas.
La puerta del Muladar, ésta es la puerta a través de la cual los desperdicios y la basura de la ciudad se sacaban. ¡Imagine qué difícil sería reparar una puerta en tal lugar! Ciertamente esto nos habla de la purificación de nuestras vidas (2 Cor. 7:1; Is 1:16-17). Más tarde algunos de los judíos se quejarían del escombro.
La puerta de la Fuente ilustra el ministerio del Espíritu Santo (Jn 7:37-39). Es interesante notar el orden de estas puertas: Primero, está la humildad (la puerta del Valle), entonces la purificación (la puerta del Muladar), y entonces la llenura del Espíritu (la puerta de la Fuente).
La puerta de las Aguas habla de la Palabra de Dios, la cual limpia al creyente (Ef 5:26; Sal 119:9). Esta es la séptima puerta mencionada, y el siete es el número bíblico de la perfección: la perfecta Palabra de Dios. ¡Esta puerta no necesitó reparaciones!
La puerta de los caballos presenta la idea de guerra. Ciertamente hay batallas en la vida cristiana, y debemos estar listos para pelear.
La puerta Oriental marca la idea de la segunda venida de Jesucristo (Mt 24:27). En Ezequiel 10:16-22, el profeta vio la gloria de Dios salir del templo por la puerta del este; pero más tarde (43:1-5) vio la gloria de Dios regresar "por la vía de la puerta que daba al oriente."
La puerta de Juicio habla del juicio de Dios. La palabra hebrea original significa "citatorio, comparecencia, reclutamiento". Conlleva la idea de tropas presentándose para la revista. Ciertamente Dios va a llamar todas las almas a juicio un día.
Al repasar estas puertas y su orden, se puede ver el esbozo del cuadro completo de la vida cristiana, desde la puerta de las Ovejas (la salvación) hasta el juicio final. ¡Gracias a Dios que el cristiano nunca tendrá que enfrentar un juicio por sus pecados! (Jn 5:24, Ro 8:1-2).  
La oposición
Donde quiera que la gente de Dios comienza a hacer la obra de Dios, habrá oposición. Un obrero de fe débil abandonará la tarea, pero una persona con resolución y confianza vencerá a la oposición y terminará la tarea. Nehemías fue tal persona.
La gente de Dios siempre tiene enemigos. En este caso, fueron Sanbalat, un funcionario público en Samaria; Tobías, el amonita; y Gesem de Arabia, quién es también llamado Gasmu (6:1, 6). Estos tres hombres malvados no pertenecían a la nación de Israel; de hecho, los Amonitas eran definitivamente enemigos de los judíos (Dt 23:3-4). Su primer arma fue el ridículo; se burlaron de los "débiles judíos" abiertamente ante los líderes de Samaria. Satanás es un burlador (Lc 22:63; 23:35-37). El ridículo es un dispositivo usado por gente ignorante que está llena de celos. Ellos se burlaron de la gente ("débiles judíos"), el plan ("¿Acabarán en un día?"), y los materiales ("¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?"). ¿Cómo les respondió Nehemías? ¡Él oró a su Dios! Su preocupación fue sólo por la gloria de Dios y el testimonio de la nación, así es que no hay venganza personal en su oración. La gente trabajaba a la vez que oraba, pues la oración no es substituto para el trabajo. A Satanás le habría gustado ver a Nehemías dejar el muro y enredarse en una disputa con Sanbalat, pero Nehemías no cayó en la trampa de Satanás. Nunca permitas que el ridículo detenga tu ministerio; "Lléveselo al Señor en oración " y sigue trabajando.  
La fuerza
Lo que no puede lograr Satanás con el engaño trata de hacerlo por la fuerza. Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod, conjuraron contra los judíos. Es asombroso cómo el diablo no tiene escasez de mano de obra (Hay dos enemigos en 2:10, tres en 2:19, y una multitud entera en 4:7). Pero si Dios está con nosotros, entonces ¿quién puede ir en contra nuestra? ¿Cómo confrontó Nehemías este nuevo ataque? Él oró y puso guardia de día y de noche. Nehemías no dependió solamente de la oración; también actuó, poniendo guardia.   
El desánimo
La batalla se mueve ahora de afuera de la ciudad al interior. Satanás siguió este mismo método en Hechos 5-6 cuando usó a Ananias y Safira y a las viudas quejosas dentro de la comunión de la iglesia. Él también usó a Judas en las filas interiores de los apóstoles.
Qué desalentados estaban los trabajadores, con toda ese escombro dentro de la ciudad y el peligro acechando fuera. ¿Por qué se quejó la tribu de Judá? Quizá porque estaban en secreto en liga con Sanbalat (6:17). Cuando dijeron, "no somos capaces", realmente estaban dándole la razón a los enemigo. El desánimo y quejarse pone obstáculos al trabajo de Dios. Nehemías no puso demasiado atención a sus quejas; él se mantuvo construyendo, observando, y orando.  
El miedo
El miedo y la fe nunca pueden estar juntos. Había un rumor que el enemigo había difundido en relación a que sus ejércitos pronto invadirían Jerusalén. Los judíos que vivían fuera de la ciudad oyeron ese reporte y se lo llevaron a Nehemías hasta diez veces. ¡Qué persistentes pueden ser los trabajadores de Satanás! Finalmente, Nehemías colocó la guardia en los muros y animó a la gente a que no tuviera miedo. Sin embargo, el trabajo se detuvo (4:13-15) exactamente como el enemigo quería. Nehemías vio la locura de este plan, así es que puso nuevamente a los hombres a trabajar, un arma en una mano y una herramienta en la otra. También colocó una guardia especial con trompetas, pero no permitió que el trabajo se detuviera. Estos judíos son ejemplos de como debe ser un trabajador cristiano: Estaban con ánimo de trabajar (4:6), tenían un corazón para orar (4:9), un ojo para observar (4:9), y un oído para oír (4:20). 
El egoísmo
Hubo grandes cargas económicas en los judíos, no sólo por el hambre (Hageo 1:7-11), sino también por los impuestos y los tributos. Los judíos estaban siendo robados por su propia gente a través de hipotecas y servidumbre. ¿Cómo actuó Nehemías en esta crisis? Primero, se enojó porque su gente estuviera en tal declinación espiritual que se estuvieran robando el uno al otro. Él no lo vio no como un problema económico, sino como un problema espiritual. Consultó su corazón y ciertamente pidió a Dios sabiduría. Entonces reprendió a la gente, recordándoles acerca de la bondad de Dios para su nación. "Hemos sido dejados en libertad por El Señor, ¿ahora meterá el uno al otro en esclavitud otra vez?" Él apeló a las Leyes del Antiguo Testamento para que se restituyan las ganancias mal adquiridas (Ex 22:25). ¡Cómo disfrutó el enemigo ver a los judíos robarse el uno al otro (5:9)! Nehemías también apeló a su buen ejemplo como líder (v. 10). ¡La gente juró obedecer la Palabra, y lo hicieron!
El engaño
La gente volvió al trabajo, y así también lo hizo el enemigo. Esta vez Sanbalat y sus hombres apuntaron sus ataques hacia Nehemías, la cabeza. Mucha de la gente nunca se percata de las tentaciones y las pruebas que enfrentan los siervos de Dios día tras día. El liderazgo espiritual es una cosa costosa. Sanbalat invitó a Nehemías a una reunión amigable en la llanura de Ono, pero Nehemías se rehusó a ir. Los siervos de Dios apartados no se atreven a caminar "en el consejo del impío" (Sal 1:1). Tenga cuidado de las sonrisas del enemigo, pues Satanás es más peligroso cuando parece ser su amigo que en cualquier otro tiempo. Cuatro invitaciones vinieron y Nehemías las rehusó todas. "¡ Hago una gran obra y no puedo ir!" Quédate en el lugar de trabajo cuando Satanás te invita a que abandones la tarea, y Dios te bendecirá. 
La calumnia
La quinta vez que vino el mensajero, trajo una "carta abierta" llena de acusaciones calumniosas en contra de Nehemías y su gente. "Se ha oído"... es una de las armas del diablo. "Dicen " o " he oído" son frases que generalmente preceden chismes y mentiras. Nehemías inmediatamente expuso las mentiras de la así llamada "carta abierta". Su vida y su carácter refutaron cada mentira en la carta. El enemigo se ofreció a trabajar con los judíos (1-4); aquí (5-9), el enemigo quiso difamar el nombre de Nehemías. Nehemías otra vez oró por que Dios prevaleciera. Los siervos de Dios no pueden evitar lo que dice la gente acerca de ellos, pero pueden determinar qué tipo de carácter y testimonio tienen. Si Nehemías hubiera detenido el trabajo para defender su reputación, entonces los muros nunca hubieran sido construidos.
Las amenazas
Semaías se había encerrado en su casa, aparentemente asustado del enemigo, pero en realidad él trabajaba con el enemigo. ¿Por qué no estaba ayudando a los judíos en la construcción del muro? Es bueno ser cuidadoso con los que se llaman Cristianos que siempre tienen consejos pero nunca parece hacer algo para Cristo. Pablo advirtió acerca de hermanos falsos (2 Cor 11:26). Semaías mintió a Nehemías y trató de asustarle para que se escondiera. Nehemías entendió que era una estratagema y abiertamente refutó las mentiras de Semaías. Otra vez, él oró por la ayuda de Dios y regresó al trabajo.
Los muros fueron terminados en cincuenta y dos días. Y la gente trabajó durante la parte más caliente del año. Dios fue glorificado, el enemigo fue avergonzado, pero los judíos condescendientes estaban tratando de obligar a Nehemías a aceptar a Tobías.  
Proclamación de la Palabra de Dios.
Esdras regresó a Jerusalén para ayudar a Nehemías en la dedicación de los muros y la santificación de la gente. Es importante que se reuniesen en la puerta de las Aguas, ya que esta puerta simboliza la Palabra de Dios. La gente tuvo un apetito por la Palabra, pues le pidieron a Esdras que trajera el Libro y lo enseñara. Esdras leyó la Palabra y la explicó por muchas horas, ayudado por los Levitas. La gente lloró al oír la Palabra, con pena por sus pecados.
Proclamaron esta ley a todo lo largo de la tierra, y como la gente obedeció, hubo "alegría muy grande". Hay alegría en oír la Palabra, pero la alegría mayor está en obedecerla. Más adelante vemos a la gente aplicando la Palabra a sus vidas diarias.
La dedicación de los muros
Nehemías regresa nuevamente a la historia de los muros, la cuál se había interrumpido para contar sobre el trabajo espiritual bajo Esdras. Era necesario que los judíos entraran a vivir en la ciudad. Los líderes moraban en la ciudad, pero ahora querían que los ciudadanos se les uniesen, así es que echaron suertes para elegir uno de cada diez, aunque también hubo algunos voluntarios.
Esdras y Nehemías dividieron a la gente en dos grandes grupos, con Esdras dirigiendo uno y Nehemías el otro alrededor del muro. Fue un recordatorio, tal vez, de cuando Israel marchó alrededor de Jericó y se ganó una gran victoria. O también una oportunidad para públicamente agradecer al Señor por el trabajo logrado. La alegría de la ciudad se oyó a una gran distancia. ¡Qué día de dedicación! Cuando la gente dedicada se une festivamente a dedicar el trabajo de Dios, siempre experimentarán la bendición de Dios.
La condenación del malvado
Nehemías regresó a Babilonia por un tiempo, dejando el gobierno de la ciudad en manos de su hermano. Cuando regresó, descubrió que la gente había vuelto a sus andadas. Se encontró con que los hombres judíos habían repetido el pecado de casarse con mujeres extranjeras. De hecho, aun los sacerdotes habían pecado de este modo. Fue necesario que este valiente líder confrontara el pecado honestamente y lo juzgara.
Comenzó con la casa de Dios, donde descubrió que el sacerdote estaba aliado con el enemigo, Tobías. Es una cosa triste cuando los siervos de Dios hacen concesiones con los enemigos de Dios. El sacerdote inclusive había dado a Tobías una cámara en el templo y provisiones de la bodega del templo, comestibles que realmente pertenecían a los sacerdotes y levitas. Nehemías no perdió tiempo y echó fuera a Tobías y sus bienes, e hizo que se santificara la cámara del templo para su uso correcto.
Otro pecado fue el fracaso de la gente para sustentar a los sacerdotes y levitas. Malaquías dijo algo acerca de esto (Mal. 3). Nehemías reprochó a la gente y estableció un sistema confiable para que los sacerdotes lo siguieran. Siempre pidió la ayuda de Dios durante todo su ministerio.
La desobediencia acerca del día de reposo fue otro problema. Los trabajadores fueron ocupados en sábado, y los comerciantes realizaban ventas en sábado. Nehemías reprobó a los judíos por deshonrar el sábado, y cerró las puertas de la ciudad contra los vendedores el día de reposo.
Pero aun los Levitas fueron culpables de profanar el sábado. El sacerdocio había caído en pecados vergonzosos (Mal 1-2). A menos que los líderes de Dios den el ejemplo, la gente fácilmente desobedecerá a Dios. Claro, pudo ser que la falla de la gente en sustentar al templo obligara a los Levitas a trabajar en sábado para sobrevivir.  
Conclusión:
Nehemías había hecho su trabajo, pero sólo Dios podía bendecirlo y mantenerlo en funcionamiento. Nehemías un día moriría, y la gente le olvidaría. ¡Pero Dios nunca le olvidaría!
Nehemías ha probado ser uno de los libros favoritos de la Biblia, pues nos recuerda lo que un individuo comprometido de lleno con el Señor puede hacer en una sociedad, y destaca que un líder puede vivir una vida santa y afectar para bien las vidas de otros de manera permanente.  
BIBLIOGRAFÍA:
Los Libros Históricos, Pablo Hoff., Editorial Vida, EUA.
El Compañero para el Lector de la Biblia (The Bible Reader´s Companion), Lawrence O. Richards, Scripture Press Publications, EUA.
Bosquejos Expositivos del Antiguo Testamento (Expository Outlines on the Old Testament), Warren W. Wiersbe, Scripture Press Publications, EUA.
La Santa Biblia, Versión Reina-Valera, Revisión 1960, Sociedades Bíblicas en América Latina, Gran Bretaña.
El Liderazgo de Nehemías Pág. 9