noviembre 10, 2011

Los Mansos

Mateo 5:5
"Bieaventurado los mansos,porque ellos recibirán la tierra por heredad"
Aquella mañana en el monte,mientras estas palabras brotaban del corazón de Jesús,la multitud escuchaba atentamente.Por primera vez oían las palabras tan extrañas:"Bienaventurados los pobres en espíritu...bienaventurados los que lloran..." y ahora,"bienaventurados los mansos".¿Qué quería decir ese nuevo rabí?.Las personas de aquella multitud habían sido moldeadas según las tradiciones de sus padres.Tradiciones tales como ,ojo por ojo y diente por diente;amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.Las personas en la multitud habían aprendido de los fariseos a buscar su propia honra y a exhibir sus buenas obras como méritos delante de los hombres.Para tales personas,estas enseñanzas que escuchaban de Jesús ahora parecían muy extrañas.
¿Qué quiso decir Jesús con "bienaventurados los mansos"?La mansedumbre es una disposición del espíritu,hacia Dios primeramente y después hacia los hombres.Es la disposición de aceptar el trato de Dios con nosotros como bueno,de manera que no lo cuestionamos ni resistimos.
Hay numerosas escrituras que confirman que la mansedumbre es una virtud cristiana elemental en la obediencia a Cristo(Efesios 4:1-12,Mateo11:28-30).Veamos más ampliamente lo que implica la mansedumbre en la vida del cristiano.
"Mansedumbre"significa control sobre los pensamientos ,conductas,y actitudes.
Pensemos en el ejemplo de un animal que ha sido domado de manera que pueda obedecer órdenes.Analicemos el ejemplo de un buey o un caballo,y apreciemos el gran cambio que ocurre en su comportamiento bajo la mano del domador.Cuando el animal ya amansado siente la soga ceñir el cuello,de inmediato se detiene y manifiesta una actitud de calma.Aunque desconoce lo que el hombre quiere de él,y aunque sufre interiormente un choque de voluntades,él estima como mejor acción el estarse quieto.De esta manera le entrega su voluntad al que ha tomado posesión de él.
Probablemente veremos en el animal cierto nerviosismo:su piel se contrae hasta en los lugares donde comúnmente no se sacude.Quizá veamos inseguridad en los ojos y en las patas que se mueven impulsivamente.A veces aun podemos notar desconfianza;el animal se mueve de un lado a otro,y le teme a la mano que intenta acariciarlo.
El animal amansado,aunque sufra tales conmociones internas,no huye.Por el contrario,muestra sujeción y sosiego,entregando su voluntad y acciones a la voluntad del que lo ha domado.
Este ejemplo nos enseña que la mansedumbre no es el resultado de la debilidad o la incapacidad del animal.En la persona,la mansedumbre es el resultado de un poder espiritual que capacita al individuo para dominar y sujetar su propio carácter y naturaleza que se levantan contra la voluntad de otro y la de Dios.Dicho poder capacita al hombre para poner abajo el deseo de exaltar su propia persona.
La "Mansedumbre"es un comportamiento que nace de la humildad.Para ser manso se necesita de humildad en por lo menos dos aspectos:Primero,necesito de humildad en mi concepto de mí mismo.Me refiero a lo que yo considero que merezco,y al grado de amor que tengo para mí mismo.
Lo contrario de lo dicho anteriormente,es el amor a Dios y a las demás personas.Esto me lleva a ser sensible a las necesidades de los demás y a poner manos a la obra en proveer para sus necesidades.De esa manera dispongo servirlos,porque estimo a los demás como superiores.Recordemos la enseñanza del lavamiento de los pies en Juan 13:1-17.
En Romanos 12:3,el apóstol Pablo nos insta a no tener más alto concepto de nosotros mismos que el que debemos tener.En cambio,nos aconseja que pensemos de nosotros mismos con prudencia,conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.Por una parte,esto me insta a tener un juicio correcto de mí mismo.Como cuidadanos del reino de Dios,nadie es más ni menos que otro.Todos participamos juntos como hermanos,como miembros de la familia de Dios.Todos heredaremos las promesas en Cristo Jesús.¡Por la mansedumbre las heredaremos!.
Segundo,necesito humildad en el concepto que yo tengo de mí mismo a causa de los bienes materiales que poseo o de los privilegios que disfruto.
En la iglesia de Cristo,la diferencia de bienes materiales de ciertos privilegios,o de transfondos distintos no debe causar distanciamiento entre hermanos.Cada persona es útil,gracias a los dones que Dios le ha dado por medio del Espíritu.Es él quien capacita a cada uno para la obra que debe hacer.De esta manera,la capacidad proviene de Dios y no de nosotros mismos,ni de ningún hombre u organización.
Todo lo que tenemos y somos,incluso todo nuestro ser:espíritu,alma y cuerpo,lo hemos recibido de Dios.Pensar y proceder así también es humildad.Y tal humildad nos llevará a un comportamiento manso que será galardonado con una herencia en los cielos nuevos y tierra nueva(2 Pedro 3:13).
El apóstol Pablo,en Filipenses 4:12-13 dijo:"...estoy enseñado,así para estar saciado como para tener abundancia como para padecer necesidad.Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".Esta expresión comunica un gran mensaje espiritual:Sea que tenga o no bienes materiales,o privilegios,la capacidad para servir a Dios es la misma.Nuestra capacidad espiritual no proviene de esas cosas ni depende de ellas,sino de la voluntad y providencia divina,y de la disposición de nuestro corazón y nuestras actitudes.El apóstol Pablo así lo recibió,y así también obró.Así como él murió con la confianza de que recibiría la corona de la vida como herencia,nosotros también la recibiremos si permanecemos en Cristo.
El Señor Jesucristo nos dejó un verdadero ejemplo de mansedumbre.Dicho testimonio fue revelado al apóstol Pablo y escrito en Filipenses2:5-8:"Haya,pues,en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,el cual,siendo en forma de Dios,no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,sino que se despojó a sí mismo,tomando forma de siervo,hecho semejante a los hombres;y estando en la condición de hombre,se humilló a sí mismo,haciéndose obediente hasta la muerte,y muerte de cruz".
Aquí vemos dos aspectos mencionados anteriormente:primero,Jesús no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse.De esa manera,él exaltó a Dios y nos mostró humildad.Segundo,Jesús procuró el bien nuestro a costa del suyo propio al ponerse en la condición de hombre para servirnos,ayudarnos,y socorrernos.ÉL no tomó en cuenta su procedencia,ni lo que tenía,ni lo que era.Además,testificó que su capacidad provenía de Dios.¡Cuánto no dejó Jesús para vivir en humildad y mansedumbre!.Como recompensa,él heredó gloria eterna.Ahora vive en gloria ,y estará con nosotros por la eternidad.
Algunos consejos de Dios.
El apóstol Pablo también dice en Filipenses 2:3-4 :"Nada hagáis por contienda o por vanagloria;antes bien con humildad,estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;no mirando cada uno por lo suyo propio,sino cada cual también por lo de los otros".Podemos comprender que toda la gloria que nosotros procuremos es vana.Sin  embargo,no es vano buscar el bien del prójimo y llevar gloria a Dios.Así que exaltemos a Dios,busquemos el bien de los demás,tengamos un concepto de nosotros mismos.Haciendo eso,estaremos poniendo en acción una vida de mansedumbre.
Lo anterior tiene sus recompensas.En Jesucristo tenemos un excelente ejemplo de un hombre manso que recibió de Dios su recompensa."Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,y le dio un nombre que es sobre todo nombre,para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,y en la tierra,y debajo de la tierra;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,para gloria de Dios Padre"(Filipenses 2:9-11).Dios nos recompensará a nosotros también si seguimos el ejemplo de Jesús de humildad y mansedumbre.
La mansedumbre también es un fruto del Espíritu.Nos capacita para recibir la Palabra en nuestra vida (Santiago 1:21).Sirve para enseñar a otros,a fin de restaurarlos de su condición perdida y conducirlos a la  salvación.(Gálatas 6:1).Nos capacita para soportarnos con paciencia los unos a los otros(Efesios 4:2).Es necesaria para lograr un testimonio de buena conducta(Santiago 3:13).Y cuando se nos demanda razón de la esperanza que hay en nosotros,la mansedumbre nos capacita para presentar una defensa eficaz(1 Pedro 3:15).Una mujer puede mostrar mansedumbre a través de su carácter pacífico y amable,condición que le ayudará a ganar para Cristo a su marido (1 Pedro 3:1).Dios es todopoderoso,pero también hace su trabajo a través de nosotros.
Si alguien piensa que la vida cristiana es imposible,sepa que Dios fortalece nuestra vida interna para que resistamos las pruebas y permanezcamos firmes.A la vez,la entrega de nuestra voluntad a la voluntad de Dios es lo que permite que Dios  pueda hacer su obra en nosotros.El que ama a Dios anhela ser cada vez más manso.
Si somos creyentes,sabemos que hemos sido rescatados por aquel que,siendo Dios,vino a la tierra en mansedumbre.Entonces,¿Por qué tener un concepto indebido de nosotros mismos?¿Por qué no dejar cosas insignificantes a cambio de los privilegios celestiales  que podemos heredar?El manso tiene la oportunidad de heredar la vida y vivir en la ciudad y la morada que nuestro amante Salvador ha preparado.Y así como esa morada permanecerá delante de Dios,así permanecerán los que no se han rebelado contra él...los mansos.
Byron de la Rosa(Guatemala)

noviembre 08, 2011

Los que Lloran.

Lágrimas y dolor.Sollozos convulsivos que aprietan el pecho y usted sienta un nudo en la garganta.Trata de hablar pero las palabras no salen.Las lágrimas le nublan la vista,y el dolor distorsiona la cara.En ese momento,lo que sucede a su alrededor tiene poca importancia;sólo tiene la conciencia del peso,el dolor,la angustia...Y Jesús le dice:"Bienaventurado".
Aquella mañana en el monte,Jesús pronunció muchas paradojas en sus enseñanzas .Sin embargo,es probable que ninguna de ellas sea tan difícil de entender como esta segunda enseñanza:"Bienaventurado los que lloran"(Mateo 5:4).¿Quiso Jesús en realidad decir:"Felices los tristes.Dichosos los desafortunados?"¡Qué gran contraste con la mentalidad moderna!.Hoy día,lejos de aceptar el dolor como algo de provecho,las personas huyen del mismo a toda costa.Miran al dolorido desde lejos y sienten lástima por los que sufren.
"Bienaventurado los que lloran".Sí Jesús hubiera terminado aquí,aun el creyente estaría confundido.Sin embargo:"porque ellos recibirán consolación".En esta aclaración la persona de fe encuentra una respuesta satisfactoria a la paradoja.Pero el incrédulo continúa luchando.Para el creyente,la bienaventuranza está ligada a su esperanza y su confianza en la bondad de Dios.Para el incrédulo,no hay esperanza ni confianza.¡Con razón huye del dolor!.
Resulta necesario aclarar que no todo dolor es igual.La promesa de Jesús no significa consuelo para todo el que sufre,sino esperanza para todo el que cree.Para el creyente,esta promesa significa propósito;es el enfoque del que añora algo mejor.Toma el vacío de la angustia y lo transforma de un callejón angustioso y sin salida a un sendero de vida.
E 2Corintios 7:10 resulta claro que hay un "dolor del mundo"."Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación,de que no hay que arrepentirse;pero la tristeza del mundo produce muerte".Toda persona experimenta tristezas y las sufre en uno de los dos contextos que ya vimos.El contexto determina el resultado.La tristeza según Dios produce vida.La tristeza del mundo es un proceso de perdición y destrucción.
Pedro,sentado en el monte,escuchaba la predicación de Jesús aquella mañana.Pedro,un hombre de mucha autoconfianza,seguramente se preguntaba qué quería decir Jesús con esta segunda paradoja.Judas probablemente estaba sentado cerca de Pedro y,entre maquinaciones y pensamientos egoístas,se preguntaba lo mismo.Con el paso del tiempo,los dos llegaron a experimentar tristezas  profundas,pero cada uno tomó un camino distinto.
Durante aquella noche decisiva en la vida de Jesús,Judas lo traicionó.Lo delató y lo entregó para luego tomar el precio de sangre.En la misma noche decisiva,Pedro negó a Jesús.Tres veces negó al hombre que decía amar.Tanto Judas como Pedro se sintieron sumamente mal.ambos experimentaron una aflicción indescriptible.
Judas volvió a los sacerdotes,arrojó el dinero en el piso,y quiso deshacer lo que había hecho.Pero Judas ya se encontraba en un sendero de destrucción,y su tristeza lo consumió y lo llevó al suicidio.
Después de negar a Jesús,Pedro salió y lloró amargamente.Ése fin de semana después de la crucifixión,se extendió largamente como una noche interminable.El recuerdo de la mirada de Jesús contratada con su infidelidad le desgarraba el alma.Pero la tristeza de Pedro no lo hizo huir;lo llevó al arrepentimiento.El domingo por la mañana,Pedro corrió hasta la tumba vacía.Y más tarde,cuando vio a Jesús en la playa,saltó de la barca y nadó hasta la orilla.la tristeza que es según Dios obró en Pedro para llevarlo a Jesús y no a la desesperación.Allí en la playa,junto a Jesús,el Pedro que había llorado amargamente encontró consuelo perfecto.
"Bienaventurados los que lloran,porque ellos recibirán consolación".No hay mayor consuelo,descanso,ni paz que el que se encuentra cuando nuestros pecados son perdonados.Muchos lloran por lo que lloran en encuentran una paz maravillosa.La tristeza por nuestros pecados son los dolores de parto en el nacimiento del alma a una nueva vida.
Mucho del dolor que uno sufre en la vida no está relacionado con un pecado personal.A veces muere un ser querido y parece que todo se ha terminado.Los ladrones se llevan lo que nos  ha costado trabajo adquirir.Nuestra familia nos desprecia,o el patrón nos despide sin que hayamos hecho nada para merecerlo.Esto nos hace sentirnos abrumados,rechazados,y olvidados.
Las tristezas de esta vida pueden ser de gran ayuda en la lucha por mantener nuestro enfoque en lo invisible.Las comodidades y las alegrías a veces nos atan a esta tierra,la cual tendremos que dejar algún día.Para el cristiano,cada pérdida y tristeza le permite soltarse un poco más de lo temporal y abrir más los ojos para ver la gloria que le espera.
El 13 de junio del 2000,sentimos el cielo muy cerca como familia,últimos minutos de vida.Juntos lloramos alrededor de su cama mientras las líneas en el monitor cardíaco se iban debilitando hasta desaparecer.Aun en los momentos finales,no dejamos de hablarle.pero nuestras palabras no eran de angustia o desesperación,sino de ánimo y esperanza.Le dimos nuestro amor,y le deseamos lo mejor en su viaje al otro "lado del río".Con voces temblorosas y ojos nublados por las lágrimas,cantamos mientras nuestro papá se iba.Aquellos fueron días desgarradores,pero de allí en adelante el cielo se ha vuelto más real para mí y lo terrenal menos importante.
Poco a poco,el alma que vive por fe se va soltando de  garra de lo terrenal y va fijando su vista en el consuelo prometido.
"Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;no mirando nosotros las cosas que se ven,sino las que no se ven;pues las cosas que se ven son temporales,pero las que no se ven son eternas"(2Corintios 4:17-18).
Esta bienaventuranza,a como la leemos en Lucas,nos da otra perspectiva a la paradoja."Bienaventurados los que ahora lloráis,porque reiréis"(Lucas 6:21).El enfoque aquí parece ser la diferencia entre el presente y el futuro,y destaca el valor de sacrificar la comodidad presente a cambio de la felicidad futura.Este principio también se aplica a la inversa.Hay quienes se aferran a la comodidad presente y sacrifican su felicidad futura.Esto sí es una pérdida irremediable.quienes se empeñan en evitar el sufrimiento se ponen a sí mismos en peligro.así dice Jesús:"¡Ay de vosotros,los que ahora reís!porque lamentaréis y lloraréis"(Lucas 6:25).
A veces sufrimos pérdidas y dolor porque así lo hemos escogido.No se debe a resultados del pecado ni a circunstancias difíciles fuera de nuestro control.En ocasiones escogemos soportar sufrimientos porque creemos en los resultados.De esto nos escribe David 126:5-6:"Los que sembraron con lágrimas,con regocijo segarán.Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;mas volverá a venir con regocijo,trayendo sus gavillas".
Casi a diario enfrentamos decisiones que afectan nuestro futuro.¿Doy de lo que tengo para ayudar a cierta persona,o no lo hago?¿Testifico de Jesús aun si esto me expone a ser rechazado,o guardo silencio?¿Me sacrificio por el bien del reino de Dios,sacrificio por el bien del reino de Dios,o prefiero dedicarme a mis propios intereses?.La persona de fe está dispuesta a enterrar aun lo que le es precioso a cambio de una cosecha futura.
En la historia hay muchas personas que con lágrimas han enterrado aun lo que era precioso.El apóstol Pablo entregó su reputación,y consideró su condición de judío privilegiando como basura(Filipenses 3:4-7).Muchos han dejado sus negocios y riquezas a cambio de servir en el reino de Dios.Muchos hombres han enterrado a su esposa o hijos en tierras lejanas donde se encontraban por llamamiento del Señor.Muchos han derramado su misma sangre y han dado su propia vida en la tarea de ir y sembrar la buena semilla.
Benditos y bienaventurados son los que han renunciado voluntariamente a las comodidades,la seguridad, y aun a la vida a cambio de tristezas y pérdidas por la causa de Cristo.Sólo Dios sabe,y sólo la eternidad nos aclarará que tan grande será su cosecha de gozo.Ellos podrán reír...porque han llorado por la causa de Cristo.
La naturaleza humana aborrece el sufrimiento,y se siente impotente cuando lo ve en otros.Pero el cristiano no tiene por qué huir del sufrimiento.La persona que sufre con fe recibe consuelo en la esperanza (Romanos5:2-5).Por otra parte,así como somos consolados,también somos llamados a llevar consuelo."Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo...el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones,para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación,por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios"(2 Corintios1:3-4).
El que sabe lo que es recibir consuelo en su tristeza puede consolar a otros.Los que en su sufrimiento saben descansar en la gracia del Señor,están equipados con la gracia necesaria para ministrar a otros.Por experiencia personal,ellos están capacitados para llorar con los que lloran,fortalecer a los débiles,y difundir el consuelo de la esperanza.
Jesús dice:"Bienaventurados..."Bienaventurados los que lloran y se lamentan por su pecado,porque ellos encontrarán paz.Bienaventurados los que soportan el dolor con fe,porque para ellos lo invisible se vuelva real.Bienaventurados los que sacrifican la comodidad presente a cambio del futuro,porque su futuro será de gozo.Bienaventurados los que entregan lo que les es precioso por causa de Cristo,porque la cosecha será grande.Bienaventurados los que encuentran el consuelo de Dios,porque han llegado a ser instrumentos de consuelo.
Bienaventurados los que lloran,porque se acerca el día de consuelo para ellos.La esperanza que ahora nos sostiene pasará para dar lugar a una realidad en la que toda injusticia será corregida,toda pérdida restaurada,todo sufrimiento recompensado.Dios mismo enjugará cada lágrima.
Cuando el dolor y las calamidades nos agobian,la fe sale al paso con su mensaje de esperanza;!El día de consuelo se acerca!.
Bryan Yoder(guatemala).

octubre 24, 2011

BENDITO SEAS Susana Allen Paul Wilburt

Orgullo en el Corazón


Por Patch Blakey

La Biblia nos provee una cantidad abundante de ejemplos del orgullo necio del hombre. Uno de esos ejemplos es Manases, el hijo de Ezequías, quien reinó sobre Judá después que su padre murió. Manases comenzó a reinar cuando tenía 12 años de edad (2 Reyes 21:1), y la Escritura nos dice que hizo lo malo ante los ojos del Señor, practicando abominaciones peores que las de las naciones paganas que habitaban en la tierra de Canaán antes que el pueblo Hebreo (2 Reyes 21:9).

¿En qué forma fue Manases arrogante? Considere la siguiente lista abreviada de algunos de sus muchos logros vergonzosos: (1) edificó los lugares altos que Exequias su padre había destruido; (2) levantó altares para Baal; (3) adoró a todas las huestes del cielo, y les sirvió; (4) edificó altares para todas las huestes del cielo en la casa del Señor; (5) hizo pasar a su hijo por fuego; (6) practicó la hechicería; y (7) colocó una imagen tallada que él había hecho en la casa del Señor (2 Reyes 21:3-7).

Ahora, alguien podría preguntarse, “¿Cómo es esto arrogancia? Él simplemente parece un malvado. Quizás él era en realidad una persona humilde quien fue solo mal dirigida.” Bueno, por causa del argumento, digamos que Manases era de voz suave, sincero, compañero atractivo, con un gran sentido del humor, pero seriamente mal dirigido en sus creencias (aún cuando el texto solo nos permite llegar a la última conclusión). ¿Significaría tal caracterización que Manases era orgulloso? Enfáticamente, ¡sí!

La Biblia nos dice, “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios” (Salmo 10:4). Entonces, el asunto no es cómo impresiona un hombre (de hablar suave, gracioso, sincero), sino más bien, la condición de su corazón para con Dios. Manases puede haber tenido las características personales externas que hubieran hecho de él un gran Santa Claus en la tienda Macey's, pero si no iba en pos del Dios de la Biblia, estaba auto-exaltado en su propia arrogancia y orgullo presumido. El orgullo busca su propia gloria de los hombres, no la gloria de Dios. En palabras de aquel bastión de alta mar de sabiduría mundana, Popeye, “¡Soy lo que soy!” El orgullo tontamente mira al hombre como el centro de todas las cosas.

La Escritura también nos dice, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov. 16:18). Dios odia el orgullo de los hombres, y también odia a aquellos hombres que lo poseen: “Los insensatos no estarán delante de tus ojos;
aborreces a todos los que hacen iniquidad” (Salmo 5:5). Aquellos que hacen iniquidad son los mismos hombres orgullosos que rechazan a Dios: “Dice el necio en su corazón:
No hay Dios... ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad?” (Salmo 14:1, 4). Y también, “Abominación es a Jehová todo altivo de corazón, ciertamente no quedará impune” (Prov. 16:5).

En cuanto a aquellos que son humildes de corazón ante Dios, Dios ha prometido bendecirles. “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mat. 5:5). Dios ha prometido quitar al orgulloso del poder y establecer a los mansos como los habitantes y regentes de la tierra. Él hará esto a lo largo del curso de muchas generaciones y por la proclamación fiel y fructífera del evangelio (Gál. 3:8).

Sin embargo, el corazón humano es engañoso y desesperadamente malvado, aún entre aquellos a quienes Cristo ha salvado. Los humildes por quienes Cristo murió están sujetos al pecado del orgullo mundano, y así pueden frustrar la bendición de Dios. Juan escribió para amonestarnos contra esta tentación, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16). Pedro también advierte a los creyentes de la condenación de Dios contra el ser orgulloso, “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestios de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5).

“¿Cómo,” podrían algunos preguntar, “actúan los Cristianos orgullosamente?” Una de las formas más prevalecientes y perniciosas en cuando los hombres creen que ellos tuvieron una parte en su propia salvación. En esto están ejerciendo la misma impía arrogancia como lo hacen los no-creyentes. No obstante, cuando los Cristianos deliberadamente aseguran que fueron salvos por algo que ellos hicieron, le roban a Dios su justa gloria y ponen el crédito a sus propios pies. Esto es ser orgulloso de corazón, que es manifiesta arrogancia contra el mismo Dios que los salvó.

Pero ésta no es la única forma de arrogancia entre los creyentes. Entre aquellos Cristianos que reconocen que su salvación es enteramente un acto de la gracia de Dios y sin ningún esfuerzo por su parte, hay algunos que se exaltarán a sí mismos por estar conformados “verdaderamente” a la fe bíblica mientras condenan a aquellos a quienes consideran “apenas” conformados. Esto es orgullo espiritual e igualmente merecedor de la condenación de Dios. Más condenación le aguarda a aquellos que saben mejor (Santiago 3:1).

Nuestro ejemplo en todas estas cosas es Cristo Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:6-8). Cristo se humilló a sí mismo, muriendo para salvar a los pecadores. Como pecadores salvados solo por Su gracia, debiésemos reconocer humildemente esta verdad y darle a Él toda la gloria. También debiésemos reconocer, como hizo Pablo, que aún no hemos alcanzado la gloria (Fil. 3:12), y como tales, no estamos en posición de mirar con superioridad a nuestros hermanos en Cristo. De otra forma, Dios nos humillará como hizo con Manases.

Este artículo apareció en la revista Credenda Agenda, versión electrónica.

octubre 20, 2011

LA REBELDIA

Por: Rodrigo J. Roca

Soberbia, altivez, orgullo

La rebeldía es un evento que conlleva muchas consecuencias. Cuántas veces nosotros nos hemos rebelado contra nuestros padres, contra nuestros maestros, contra cada persona que, de alguna u otra manera, debemos rendirle obediencia. Muchas veces no lo hacemos. El ser humano, por naturaleza es un ser rebelde, que siempre se aparta de las leyes, de las reglas e intenta obedecer a sus caprichos y deseos. Pero no siempre fue así.


El principio de la rebeldía (Ezequiel 28:12-19) (Isaías 14:12-14)
Como vemos en este pasaje de la Palabra de Dios, el primer rebelde de la historia fue Satanás, el mismo arcángel encargado de dirigir las alabanzas en los cielos; el mismo que fue creado perfecto, como el mismo Dios. Y es que Lucero era el ángel amado de nuestro Dios. Pero entró la soberbia en su corazón, inundó su ser el orgullo a causa de su perfección y belleza, sobre todo, entró el pensamiento de querer ser igual que Dios. Es así como empezó a reclutar un ejercito para que se rebelen contra su Creador. Es así como Dios desterró a Lucero (Lucifer, Satanás) de los cielos, junto con su ejercito de ángeles y los destinó a vagar por la Tierra.


Los primeros hombres rebeldes (Génesis 2:17) (Génesis 3:6-7)
Como vemos, Adán y Eva, desobedecieron a una orden directa de Dios. El pecado entró en sus corazones, a través de sus ojos y sus sentidos; luego entró la muerte en ellos. Es así como llegamos a nuestros tiempos; es así como la rebeldía, la desobediencia, la altivez, la soberbia son los pecados más desagradables para Dios por cuanto desajustaron el perfecto orden de las cosas como las había creado, sobre todo, el dolor que causó el pecado, que separó la comunión entre el hombre y Dios en la Antigüedad.


Pasos para empezar a ser rebeldes
¿Cómo saber si uno es rebelde o está camino a la rebeldía? Sencillo, usualmente las personas que van camino a la rebeldía, recorren estos pasos:
-          Perder el interés de buscar a Dios: Cuando empezamos a dejar de buscar a Dios y empezamos a dejarlo de lado, esto significa el comienzo de nuestra rebeldía
-          Dejar de hallar malas las cosas que antes nos parecían de esa manera: Cuando empezamos a pensar y creer que la cosas que pensábamos o creíamos malas, ya no lo son del todo así, cuando empezamos a hallar benignos aquellos “pecadillos”, cuando ya dejamos de lado nuestra actitud radical, es ahí donde la rebeldía está empezando a dar sus frutos
-          Empezar a ser autosuficientes: Cuando empezamos a caminar con nuestras propias fuerzas, empezamos a querer modificar nuestro mundo con nuestra propia opinión, cuando hacemos lo que queremos y no lo que Dios espera que hagamos, podemos afirmar que ya la rebeldía ha ganado espacio en nuestro corazón; es así como el “YO” cada vez se hace más importante para nosotros y creemos que todo lo podemos en nosotros mismos, entonces empezamos a ser orgullosos, altivos, rebeldes (De la abundancia del corazón habla la boca) 


VANAGLORIA = ORGULLO, ENVIDIA (Gálatas 5:26)

ENVIDIA + ORGULLO = REBELDÍA
La mayor parte de las personas rebeldes son aquellos que tienen envidia y orgullo en su corazón, un corazón lleno de rencores, amarguras y vanidades.

La rebeldía se puede comparar con un Espíritu de hechicería, ya que este Espíritu tiene la característica de controlar a la persona y hacer lo que le plazca con él; lo mismo pasa con la rebeldía: muchos de nosotros empezamos a ser autosuficientes, empezamos a controlar nuestras vidas, dejando a Dios de lado.



¿En qué punto de estas etapas te encuentras hoy en día? ¿Crees que es posible dejar de ser rebelde y empezar a caminar el Camino correcto, que es Jesucristo? CLARO QUE SE PUEDE.


PASOS PARA EVITAR LA REBELDÍA
-          La radicalidad es fruto de ser cristiano: Ser radicales significa ser entregados en cuerpo y alma a la voluntad, la Obra y la Causa de nuestro Señor Jesucristo; ser radical es entregarse completamente a Dios (Romanos 12:1-2)
-          Humildad en todo tiempo: Dios se agrada de los corazones humildes, quebrantados, dispuestos a escuchar su voz (Salmos 51:17)
-          Buscar en todo TIEMPO a Dios: Si buscamos a Dios, podremos encontrarlo, nos está esperando (2 Crónicas 7:14)

NO PIERDAS LA OPORTUNIDAD QUE NUESTRO SEÑOR NOS HA DADO, SOLAMENTE MEDIANTE ARREPENTIRNOS Y DESEAR CAMBIAR, ES SUFICIENTE PARA QUE EL SEÑOR PERDONE NUESTRAS FALTAS. ¡DATE UNA OPORTUNIDAD! ¡JESUCRISTO TE ESPERA CON BRAZOS ABIERTOS!


¡MUCHAS BENDICIONES!