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abril 29, 2012

Pablo, el modelo de un ministerio


Por RV Marker.

Estudiando la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios encontramos a través de Pablo las siguientes características de un ministerio  y/o del ministro.

Buen comportamiento: Pablo estaba orgulloso de su comportamiento, ya que su conciencia le decía que se había portado limpia y sinceramente. Además de que les estaba dando una oportunidad a los Corintios de sentirse orgullosos de él, para que pudieran contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón.

Ser de Influencia: Poder influir con nuestro ejemplo en el comportamiento de otros, no dar mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito.

Ser un reflejo de Cristo: Todos nosotros debemos ser como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria.

Confiar en la Gracia de Dios: También notamos que Pablo no se dejaba guiar por la sabiduría humana, sino que confiaba en la gracia de Dios.

No ser fluctuante: En su hablar, como en su actuar, el ser fluctuante diciendo "sí" y "no" al mismo tiempo, no da testimonio de Cristo. Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no fue "sí" y "no" al mismo tiempo. Dios ha dado en Cristo para siempre su "sí", pues en él se cumplen todas las promesas de Dios.

Consagración: Dios nos afirma al unirnos a Cristo, y nos ha consagrado. Nos marca con su sello, y ha puesto en nuestro corazón al Espíritu Santo.

Pensar en el bien de los otros: Pablo comenta que decidió no hacerles otra visita a los Corintios que les pudiera causar tristeza. Como dice Pablo: "Porque si yo los entristezco, ¿quién hará que me sienta alegre, de no ser ustedes, a quienes he entristecido?". Además de que siempre pensaba en las iglesias, y se preocupaba por ellas, a tal grado que si alguien enfermaba, él se sentía enfermo por ello.

Tener Confianza en Dios: Debemos recordar que por medio de Cristo, estamos seguros. No hay que desanimarnos, porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. Porque aunque estemos llenos de problemas, no estamos sin salida; podemos tener preocupaciones, pero no debemos desesperarnos; podemos ser derribados, pero no pueden destruirnos. Nuestra confianza debe estar completamente en Dios.

Darle la Honra y Gloria a Dios: Pablo no consideraba algo como propio; al contrario, todo lo que podía hacer decía que provenía de Dios, dándole a Él toda la Honra.

Ser siervos de Cristo: No vamos a predicarnos a nosotros mismos, para que los ojos de la gente se pongan en nosotros, sino a Jesucristo como Señor.

Ser luz para otros: Debemos traer esa luz que Dios ha hecho brotar en nuestro corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de Dios.

Estar orgullosos de lo que hacemos: Nunca actuar a escondidas, como si sintiéramos vergüenza.

Ser Sinceros: No falsear el mensaje de Dios. Decir solamente la verdad.

Tener Fe: Debemos tener una actitud de fe: creemos y actuamos.

No desanimarnos: Porque aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. Pablo decía que: "Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas".

Demostrar pureza de vida: Esto se demuestra con nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros.

Ser rectos: Ya que la rectitud es una arma tanto para el ataque como para la defensa.

Ser justos: Con nadie ser injustos; a nadie hacerle daño; a nadie explotar.

Ser Celosos para evitar el pecado: Debemos someter todo pensamiento humano a Cristo, y estar dispuestos a castigar toda desobediencia.

Respetar el trabajo de otros: Dios es quien señala los límites de nuestro campo de trabajo, y no debemos gloriamos de los trabajos que otros han hecho, ni tampoco menospreciarlos porque nosotros no los hicimos.

Ser Instruído: Los conocimientos son buenos, pues aunque no podemos tener todas las capacidades y en ocasiones seamos torpes en el modo de hablar, no hay que serlo en cuanto a conocimientos; ya que eso se demuestra siempre en todos nuestros hechos.

Estas son algunas de las características que debemos buscar tener en el ministerio en el cual nos desenvolvemos, si queremos llegar a ser
como el gran varón que fue Pablo.


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